
La historia de mi bariátrica comenzó hace muchos años atrás… un día cuando aun siendo adolescente vi un show de cristina (Jajaja si qué looser!!!) en donde un poco de ex gordos hablaban de una operación en donde le anillaban el estomago o les cortaban el intestino y con eso adelgazaban cantidades monumentales de peso… recuerdo que llore muchísimo, al principio de emoción porque parecía una solución mágica y luego de vergüenza porque no era algo “normal”…
Mas de una década pasaría hasta que yo pudiera contemplar en serio la idea de hacerme esa operación… mi limitación inicial: la dichosa operacioncita es carísima! y el miedo, el miedo siempre me paralizó… tome la decisión de hacer algo con el problema de mi obesidad en febrero de 2009, fueron días tan difíciles (como los de todas mis épocas: MALOS Y PIIIIOERES), buscaba respuestas como dando palazos de ciego a la piñata de mi desdicha… jamás le he echado la culpa a todo lo que he vivido a mi obesidad, la soporte como un castigo, la odie, me refugie en ella… nunca crei que fuera a aprender tanto en este camino…
Primero fui a dar con un medico internista joven, bello y muyyyyyyy compresivo, vio en mi muchísima tristeza, depresión (para variar), y mi eterniiiisimo problema de sobrepeso… la tiroides también andaba loca, no mucho, pero aja… el me empieza a encaminar en la idea de la manga gástrica, a pesar de mi pánico, poco a poco fue guiándome… Gracias Amed aunque nunca leas esto, te estaré agradecida toda la vida… luego la terapia, el psiquiatra, un proceso difícil, el solo “nombrecito” hace que una se sienta medio cohibida -los psiquiatras son pa los locos, reza el imaginario-
Francisco, mi psiquiatra, es un hombre muy joven y empático, no fue difícil establecer conexión con el, soy lo suficientemente hábil como para comprender cual es el rol de un medico, aun cuando a veces siento que mi espacio de consulta es como un momento de confidencia… es impresionante lo mucho que ha cambiado mi vida, no solo es la terapia, es fruto de mi esfuerzo y de mis ganas de sentirme bien, hoy mas de 5 meses después estoy “despejada” a pesar de que la terapia no ha sido tannnn intensiva creo que he obtenido las herramientas para enfrentarme al mundo… claro que no he sido tan osada como mi medico querría… ando desentrañando viejos temores, perdonando viejos dolores, encontrando respuestas y superando etapas… un paso a la vez…
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